Mil grullas de papel.

Una leyenda japonesa dice que si haces mil grullas de papel, se te concederá un deseo del corazón. 

El cortometraje «Sadako & las Mil Grullas de Papel», está basado en una historia real. 

Día internacional de la paz:

Tres años después de la muerte de Sadako, los niños de  Hiroshima le dedicaron una estatua  con una grulla en su mano. La estatua aún se conserva en el  Parque de la Paz de Hiroshima, donde cada año, el 6 de Agosto, Día de la Paz, llegan miles de grullas de papel a Hiroshima desde todos los rincones del planeta. Cuelgan grullas en el monumento con la esperanza de que el mensaje de paz se transmita a todo el mundo.

Cómo hacer tu propia grulla de papel:


La cordillera del Himalaya se conoce también como el “techo del mundo”. A comienzos de octubre, bandadas de aves migratorias vuelan a una altitud de más de 8000 metros para pasar por encima de los picos más altos. Miles de grullas damiselas, la más pequeña de todas las especies de grulla, vuelan en formaciones en V para ir más

allá de los altos Himalaya de norte a sur hacia los lugares de invernada. La temperatura a esta altitud puede bajar hasta 30 grados bajo cero, y el contenido de oxígeno en el aire baja a un tercio del de la altitud cero. La travesía en condiciones tan duras puede ser mortal.

Los investigadores han descubierto que las grullas damisela aprovechan las corrientes de aire ascendente para volar más allá de los picos del Himalaya. Al volar en formación en V, las aves también pueden hacer uso del reflujo creado por el aleteo de las alas de las otras aves y reducir la energía que gastan. El ave que va volando en el punto delantero de la V es el que gasta más energía, por lo que es necesario que las aves se vayan turnando continuamente. Esta ruta agotadora sería imposible para un número pequeño de aves, pero trabajando juntos en formación, la grulla damisela puede beneficiarse de la cooperación, la fuerza y la armonía de todos los demás miembros de la bandada. Aunque el ave es pequeña, tiene una gran dignidad.

En Japón, la grulla es símbolo de longevidad. En el tradicional arte japonés del origami, la grulla es la forma más básica y representativa que todos los niños aprenden a hacer. Tradicionalmente se creía que si una persona plegaba 1000 grullas de papel, su deseo se convertía en realidad. A menudo, simboliza la esperanza y la curación durante tiempos difíciles. Como resultado, se ha hecho muy popular plegar 1000 grullas (que en japonés se dice “senbazuru”), ensartarlas juntas y ofrecerlas como regalo.


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