Una historia...
Una historia puede contarse en primera persona (como si te sucediera a ti) o como si explicases lo que le está pasando a otro.
SITUACIÓN
Te levantas por la mañana, te miras en el espejo y resulta que te has convertido en un insecto (simpático, pero insecto)…
SITUACIÓN
Te despiertas en mitad de la noche porque un marciano te alumbra con una linterna. Su nave espacial está aparcada en tu balcón. Viene a llevarte con él para que hagas un viaje espacial y seas el único testigo humano de la vida en Marte. Te deja que le escribas una carta a tu madre antes de partir. Aquí tienes el papel (y date prisa que el marciano está impaciente).
Querida mamá:
Cuando leas esta carta no te asustes,
Esta vez partiremos de un pedacito breve de un cuento clásico.
El experimento consiste en explicar lo mismo de diferentes formas. En las siguientes páginas te haremos nuevas propuestas para estas variaciones.
Cenicienta se pasaba el día limpia que te limpia, atendiendo los caprichos de su madrastra y de las dos hijas de esta. Pero aquella tarde estaba feliz pensando que, unas horas después, estaría en el baile de palacio, y por eso canturreaba mientras cosía los dobladillos de los vestidos de sus hermanastras.
Comenzaremos con un toque de humor.
Curiosidades sobre la palabra.
Según el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua (RAE), la palabra más larga que existe en el idioma castellano es “electroencefalografista”, con un total de 23 letras. Le siguen: contrarrevolucionarios/as, electroencefalográfico/a y esternocleidomastoideo, con 22 letras cada una.
La palabra más larga del mundo tiene… ¡189.819 letras! Se trata de acetylseryltyrosylserylisoleucylthreonylseryl… (y así podríamos estar escribiendo durante varias horas). Se trata de un término inglés utilizado para nombrar una proteína gigante. Para abreviar, los especialistas en la materia se refieren a ella como “Titín”.
El alfabeto más largo del mundo es el del idioma oficial de Camboya, el JEMER, con 72 letras, de las que 32 son vocales.
El alfabeto más corto del mundo es el del idioma ROTOCAS, que se habla en una isla de Nueva Guinea. Contiene 12 letras del alfabeto latino moderno y utiliza las mismas 5 vocales de nuestro idioma y, por tanto, sólo 7 consonantes.
El idioma con más palabras es el inglés, con más de 250.000. Por contra, el idioma más simple del mundo es el Takki Takki (también denominado Sranang Tongo), con tan sólo 340 palabras.La escritura apareció el IV milenio a.C. en Mesopotamia, sirviéndose de un dibujo para representar objetos concretos (pictogramas). A esta escritura se le denomina CUNEIFORME y se escribía sobre tablillas de arcilla.
La letra minúscula es un invento relativamente moderno. Durante la edad clásica (época romana) todos los escritos eran realizados en lo que hoy conocemos como mayúsculas o letras capitales.
Gutenberg inventó la imprenta en 1440. Gracias a esto, aumentó la cantidad de libros publicados y bajó su costo.
El papel se inventó en China, alrededor del siglo I. Se imprimía mediante la técnica de xilografía, tallando una matriz de madera que se rellenaba con tinta y se prensaba el papel.
Así no me lo han contado...
Ahora cambia y pinta palabras.
«DÉJAME QUE TE CUENTE» en 7 capítulos.
Escribir va de pensar, y de pensar mucho. En la historia en sí y en los hilos que mueven esa historia desde dentro de ti.
A ESCRIBIR SE APRENDE ESCRIBIENDO También leyendo mucho, así que, como todo ejercicio, la escritura también se ejercita.
Escribir es observar y respirar la vida.
¿Empezamos?
Déjame que te cuente 7.
Transcribe una conversación que escuches en el día de hoy. (En la ruta, en el patio, en casa… ¡no importa el qué, importa el cómo!)
Para cada hablante una raya (—)
Recuerda que cada orador habla en una línea diferente.
Puedes añadir acotaciones para aportar información al lector sobre lo que se dice y se hace mientras dialogan.
Intenta ser fiel a lo que has escuchado y escríbelo con las palabras que otros han pronunciado.
Déjame que te cuente 6: contando historias
Déjame que te cuente 5: si no fuera yo sería...
Déjame que te cuente 4: describimos.
Déjame que te cuente 3: tu pócima secreta.
Déjame que te cuente 2: noticias.
Déjame que te cuente 1: cuentistas
Déjame que te cuente: la leyenda
Antes de comenzar piensa en tus personajes. Los personajes son quienes van a vivir la historia, por tanto, tienes que conocerlos mejor que nadie.
¿Cuántos vas a necesitar para que tu historia se desarrolle?
¿Cómo deben ser para resultar veraces y que logren conectar con los lectores?
Cuando termines:
Escribir es reescribir.
Lee el texto en voz alta. Fíjate en las repeticiones de palabras, en expresiones que repites con frecuencia, tus coletillas, la sonoridad del texto y el ritmo. Ten en cuenta las redundancias, las cacofonías, la concordancia verbal y el abuso tanto de adjetivos como de adverbios terminados en -mente.
Obviamente, ( 😉), puedes usarlos, pero no abuses de ellos: denotan falta de vocabulario. Puntúa bien los diálogos. Sigue las normas de puntuación. Fíjate en los libros que lees. ¿No ves que todos tienen algo en común?
Lee con intención de aprender de lo que estás leyendo.
Observa.
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